KEITH JARRET: FRAGMENTO BUDISTA

La muerte   revolotea en todo concierto solista. El peligro aumenta cuando quieres permanecer en el filo: todo lo que colabora en tu estabilidad te impide más tarde fluir libremente. El peligro es la cristalización. Cuando más pronto te cristalices, menos vivo estas. Solo tú sabes si lo que creas es simplemente un ancla.

Jamás se puede permitir que el ancla usurpe el lugar de la danza. Cualquier ancla impide entrar en la danza. Yo elijo ser soplado por el viento, como una cana de Bambú. Pero ser arrastrado por el viento es malo, si no lo conocemos Tener un centro de gravedad es muy importante, para saber cuando es bueno acompañar al viento y fluir con el: para conocer la verdadera danza.

Cada uno crea su propio sentido, su estilo y su manera de tocar; pero  para ser arrastrado en esa corriente debes arrojar todo por la borda. En ese momento, el autentico arte comienza… aunque la mayoría no llega ni a planteárselo. Así, no pueden ser soplados por el viento… ni danzar en el filo de la navaja.

¿Cómo explicarles que la música no nos pertenece? Somos música, no la poseemos.

En última estancia, estamos solos y debemos afrontarlo. No, no es nada divertido. Requiere valor y sinceridad, eso de estar siempre en el filo de la navaja. Estoy bastante solo en mi relación con la música. No conozco a nadie que sepa de que hablo ni a que me refiero. Algunas veces ni yo lo se.

Ningún lugar es el lugar. Cualquier cosa por fuera de ti no es lo ideal, incluyéndote a ti mismo. La respuesta no se encuentra afuera. Nadie va a decírtela; y si te la dicen, no son muy buenos maestros.

Nunca puedes llegar, porque si llegas ¿para que sirve el resto de tu Vida?

Solemos confundir el mundo real con los que pensamos, o hablamos del mundo a través de sus símbolos. Estamos tan llenos de palabras que a los sonidos puros y esenciales nos les queda espacio en nuestro ser.

Por eso el vacío es sinónimo de apertura y sabiduría. Oyendo lo que hay que oír, percibimos la esencia del sonido, sin palabras, ni conceptos. Los que saben no hablan.

Si usas  palabras, solo  puedes decir la mitad de la verdad, o aun menos, porque nunca puedes definir totalmente algo con la verbalización. Cuanto más tiempo llevo como ser humano – ser vivo -, mas comprendo que el sonido esencial es el único que te toca más allá de ti mismo.

El sonido esencial envuelve lo que yo llamaría el valor del sonido en si mismo. Cuando lo escuchas, aun a pesar tuyo, esa música te acerca a tu propio latido. Nuestros corazones laten al unísono con ese sonido esencial.

La Vida tiene un corazón, una esencia de la cual procede todo lo que hay en la superficie. Los artistas no pueden trabajar en esa superficie, sino en el corazón. Un corazón significa algo conectado a la tierra; un ser humano comprometido y envuelto en lo que hace es capaz de relevar un centro personal, que también es un centro universal que cualquier persona abierta puede sentir. Todo lo demás – lo que se aleja de mi corazón – es solo un truco.

La principal responsabilidad de un artista es su claridad.  Si estas claro, no puedes dar algo confuso, puede involuntariamente hasta dañar.

Simplemente, tienes que seguir danzando en el filo de la navaja. Día tras día cerca del latido de tu corazón. Cerca del latido esencial.