Las Citas son compromisos que hemos hecho cuando éramos parte del Universo, para darnos un Tiempo en esta Vida y Crecer Juntos. Conocer a alguien y aprender a quererla, es cumplir una cita que se ha pactado.

Si miro de esta forma las relaciones que he tenido últimamente, me siento satisfecha de saber que he cumplido lo prometido y que he aprendido lo que han venido a enseñarme.

Justamente por la última cita que cumplí y por todo lo que esta generó en mí, se desató toda una serie de sentimientos que me llevaron finalmente a escribirte. El me recordó que “si nada tengo, nada pierdo”. Solo pierdo cuando el miedo me gana y no digo lo que siento.

Recordé que, si se habla con la Verdad, no habrá pérdida, porque la conciencia quedará tranquila por haber hecho lo que se debía hacer, en su momento.

Cuando te envié el primer mensaje, en lo único que pensaba, era en hacer bien las cosas, en darme la oportunidad de tener un Corazón Valiente y así, al finalizar mis días en este mundo, poder mirar a la muerte de frente y con el Corazón abierto de par en par. Mi análisis fue: hacía cuatro años no te veía, por lo tanto, lo peor que podía ocurrir si te decía lo mucho que te amaba, era que no escribieras o en últimas, harto de mis mensajes cada quince días, me terminarías nombrando toda mi descendencia y pidiendo, de manera muy especial, que desapareciera de tu vida para siempre, ya que tu tenías una vida, una esposa, un hogar y no necesitabas nada más.

Aun así, con el pánico que esto me producía, envié el segundo mensaje, recibiendo como respuesta todo lo contrario a lo que yo me había preparado. La Vida me cambió (una vez más) las reglas del juego.

En la última carta que me enviaste, le pedías a mi corazón y a mis labios que te esperarán. Tenía pánico de esperar y volver a caer en el Ártico, además, no sabía exactamente que tenía que esperar. Pero al estar en tus brazos me di cuenta, que no tengo nada que perder, porque solo lo Verdadero Perdura. Aunque tú y yo estemos lejos uno del otro y hayamos construido nuestras vidas con otras personas, ahora sé que no importa donde me encuentre, tú me vas a querer donde quiera que yo este.  Y de una u otra forma, hallaremos la manera de vernos en algún lugar del mundo solo para abrazarnos y querernos mucho.

Me alegra haberte visto hoy y confirmar una vez más, que el Amor si existe y no está regido ni por el Tiempo, ni por la Distancia.

Gracias por Existir y por Cumplir las Citas que tienes Conmigo.