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lunes 1 de Enero 2018

La llamada – Remedios Varo

Te envolví en mis brazos al despertar y con esa sensación, inicie el día. Sé que tendremos un maravilloso año. El amor siempre presente en cada cosa que hacemos se mantendrá a nuestro lado, susurrándonos,  fortaleciendo nuestro vínculo con el universo.

Ya este año será un poco más suave que el anterior ya que termine mis estudios… aunque conociéndome, iniciaré algo más. No me es posible quedarme quieta y tengo una seria de pinturas que trabajar.  Puedes estar seguro que estarás presente en cada una de ellas.  Por el momento me alisto para viajar unos días y pasar  tiempo con mi hijo al pie del Mar. Hace cuanto que no me pierdo en el Azul profundo, en una ciudad envuelta por el silencio de la madrugada apenas con el sonido de las olas contra la playa…

Solo llevo mi tablet pues tengo textos que se ahogan entre tanto que hacer, sin salir y flotar en la hoja blanca, trazos pendientes que buscan el tiempo perdido en medio del rojo Mundo. Mientras tanto, mis osos están ocultos en las sombras del medio día y entre las gotas que caen en el asfalto se corretean entre sí, ignorando lo que acontece a su alrededor. Los lobos de la montaña esperan con paciencia a que la niebla los cubra, durmiendo en las raíces de los árboles huyendo del Sol. Solo los gatos parecen  disfrutar de lo que sucede, mirando por las ventanas. Se asoman en los edificios siempre solitarios, sentados en los bordes de las ventanas angostas y como equilibristas se lamen esperando que una descuidada torcasa pase al alcance y así dejar fluir su instinto cazador, ignorando que son observados desde mi ventana.

Ahora las nubes cubren el cielo y el conjunto está tan silencioso como de costumbre. Y yo te escribo mientras veo Amelie en una ventana junto al programa de texto divagando entre tantas cosas por decir. Tantos sentimientos que resulta difícil concretar y solo se transforman  en hilos de seda que se agitan como cabello suelto en medio de un callejón por donde el viento pasa tan veloz, persiguiéndose a sí mismo. Hay una mezcla de ansiedad y de palabras comprimidas, de abrazos perdidos en la noche y susurros que llevan entre sí tu nombre. Pero si cierro los ojos solo queda el Amor intenso y absoluto que inunda mi vida. Sé que al final es lo que tengo, es lo que me hace respirar, es lo que hace que mi corazón se agite o palpite lentamente como una nota perezosa entre tus cuerdas, lo encuentro donde mire, está presente aunque a veces parece perderse en el Rojo mundo y a El me aferro. Es mi norte, es lo que me deja dormir tranquila cada noche, es la certeza, el encuentro inesperado, y las oportunidades que no dejan de aparecer y que sonríen cuando el hombre en su descuido, es arrollado por ellas, permitiendo que los sueños se cumplan. Hay demasiadas personas solitarias… lo veo constantemente, llenando sus expectativas con personas que no hablan su propio lenguaje, sordas ante las palabras del otro, enceguecidas por sus propios imaginarios de un mundo perfecto sin aprender nunca a estar consigo mismas. Pero yo lo aprendí… y en mi soledad y en mis silencios, te encontré y por esa razón no intento llenar tu espacio con nadie.  No hay una persona a mi alrededor que me conozca como tú a mí, ni los amigos reales ni los virtuales.

Cada vez me desprendo más del mundo virtual en el que intentan llenar sus soledades conmigo, aun sabiendo de tu existencia en mi vida.  No soy quien llegará a llenar sus vacíos, no soy quien dará soluciones a sus tristezas y por eso me aparto, creando un muro de tiempo pues la distancia ya existe. Están frente a una persona que jamás conocieron y que no llegaran a conocer ya que mis Océanos y mis Árticos están ocultos y todo lo que acontece en ellos, está fuera de su alcance. Ahora lo siento como un peso que cargue sin darme cuenta. Como una responsabilidad que asumí sin tener la obligación de hacerlo. Creí ser capaz de aminorar sus soledades, creyendo que disminuiría la mía, pero… no soy yo quien se siente sola… o en ocasiones si… pero no es una soledad tormentosa. Es callada, tranquila, a veces como lluvia en el campo y otras como viento en el océano.  Pero ha terminado por mi parte… necesito mis tiempos para encontrarte en los muros de ciudades antiguas, en la carretera de noche,  en las voces desconocidas y así fortalecer mi vínculo con el Universo, escuchar mi voz en su silencio, encontrar cada día mi verdad y agradecer por la vida que llevo, por tu existencia, por las bendiciones de cada día y por las personas que me aman y que de una u otra forma, están conmigo.

Por ahora me quedo con tu música que se repite una y otra vez en mis audífonos junto con la música que eleva mi energía y no me deja desfallecer en las noches oscuras y los días implacables y un gato que profundo, duerme profundo entre mis cobijas destendidas. Terminare de organizar lo necesario, lo más liviano posible, con una carga mínima en mi equipaje, como quiero que sea mi vida, para poder volar a cualquier lugar, incluso a tu lado, cuando el Universo decida que ha llegado el momento de estar contigo en esta o en la otra vida.  Cada día que pasa estoy más dispuesta a llegar tan lejos como sea necesario.

Solo tienes que pedirlo.

Siempre tuya.