En estos días el frío de la mañana llena los vidrios de escarcha y pienso en leones con ojos de cristal siendo su melena viento helado que corren entre las paredes y dejan a las personas con la piel blanca, intentando envolverse sobre si mismos para soportar el golpe. Pasa un día difícil sintiéndolos a mí alrededor, los jueves siempre lo son y aun así transcurre rápidamente. Entre clase y clase te tengo presente y tu voz me acompaña. Cargo conmigo tus mensajes y los coloco para no desfallecer. Finalmente me siento para poder escribirte y tu ropa llena mi cama y mi piel.  Cierro los ojos y no hay nada más, solos tu yo en la inmensidad de un espacio que nos separa físicamente. Tu voz retumba en mi interior mientras un león blanco e mira desde la puerta de mi habitación. Me dices: -vives muy lejos. Lo miro a los ojos mientras la frase se disuelve en el tiempo y en susurros contesto: Existe la forma de estar cerca. Sí el deseo es mutuo, la vida abre caminos para que las cosas sucedan. Lo sé. Lo he vivido.

Cruzando el templo, ©Ma. Carolina Gutiérrez

En ello pensaba mientras viajaba a verte.  Cuanto hemos vivido, tantas cosas que nos han separado y aun así encontramos los medios para vernos. No lo dude ni por un segundo cuando me citaste. Solo fui y pedí los permisos y sin problema me los dieron. Ni una pregunta, ni una explicación solicitaron.  Como si ausentarse fuera de lo más normal.  Y de pronto, todo encajo, por una razón diferente a mi viaje, mi hijo tuvo que quedarse en casa de su papá y así la vida me abrió el camino cuando desee correr a verte.

Y luego pensé en la forma en que mi divorcio se dio. Estaba asustada, no sabía si podría con toda la responsabilidad yo sola y esa noche solo cerré los ojos. Me sentí como si saltara al vacío sin saber exactamente donde caería. Sentí el vacío cuando me dije a mi misma que lo haría. Y aun con el terror invadiendo todo mi cuerpo, salté.

De extrañas formas el día a día salía bien. Todo llegaba cuando lo necesitaba, las personas se contactaban conmigo cuando requería de ayuda aun sin llamarlas. Siempre tenía como cubrir las necesidades y si no… algo pasaba y quedaban cubiertas. Cada día me levantaba sin saber que pasaría y todo sucedía… todo a mi favor. De pronto mi vida fluyó, como no lo había hecho en años. Sentí que el Universo había decidido cubrirme en su manto al dar mi salto de Fe en la oscuridad. Y solo por eso, no me dejaría sola.  A veces las cosas se acomodan de manera tan diversa con tal que nuestros sueños se cumplan, que da miedo. Y cuando viajaba a verte lo vi de nuevo… esa certeza de que a tu lado debía estar, todo se dio tan natural… que solo podía cerrar los ojos en medio de la madrugada y agradecer que una vez más te vería, una vez más estarías en mis brazos, una vez más te miraría a los ojos. Solo el Universo sabe cuánto deseo esos momentos contigo. Solo tengo agradecimiento por cada mensaje tuyo, por cada palabra escrita, por cada beso, por cada momento que no puedo contener las lágrimas.  El tenerte así pese al tiempo que hay de por medio es de agradecer profundamente.

Te Amo profundamente y creo que pocas personas pueden contar lo que hemos vivido, pocas pueden contar una historia como la nuestra donde el amor parece sobrevivir en las profundidades de nuestro ser. Y por eso sé, que en algún momento estaré a tu lado para no irme. Quizás no en un futuro próximo. Ambos tenemos unas vidas que asumir. Yo sé a quién Amo, Yo sé cuál es mi lugar: tus brazos. En algún momento regresare a ellos para no partir, en esta vida o la otra, pero sé que será así.